En esta cuarta jornada de nuestro curso Erasmus+ en Split visitamos la escuela primaria Osnovna škola pojišan donde pudimos conocer de cerca el funcionamiento de la educación obligatoria en Croacia y reflexionar sobre algunas diferencias importantes con nuestro sistema educativo.
El centro cuenta con aproximadamente 480 alumnos y alumnas, organizados en ocho cursos de educación primaria, que en Croacia comprende desde los 6 hasta los 14 años. Las aulas suelen tener entre 14 y 27 estudiantes.
Durante la visita, una de las pedagogas sociales del centro nos explicó cómo funciona el sistema educativo en estas etapas. Nos llamó especialmente la atención que el profesorado tutor asume la mayor parte de las materias: lengua croata, matemáticas, ciencias, música y educación física. Únicamente cuentan con profesorado especialista en inglés, informática y religión.
Uno de los aspectos más interesantes de la jornada fue conocer cómo se organiza la atención al alumnado con NEAE. Pudimos visitar dos aulas específicas de educación especial. En una de ellas había únicamente cuatro alumnos, atendidos por una profesora, personal especializado y cuidadoras.
Estos estudiantes no participan en ningún momento en aulas ordinarias, algo que nos sorprendió profundamente, ya que la inclusión educativa, tal y como la entendemos en España, prácticamente no existe en este contexto.
Además, el alumnado con adaptaciones curriculares no recibe apoyos externos por parte de especialistas como PT o Audición y Lenguaje. Permanecen siempre dentro del aula ordinaria siguiendo su programa individualizado junto a la tutora.
En algunos casos, alumnado con necesidades como TDAH puede ser derivado a la segunda aula específica de educación especial, relacionándose con el resto de sus compañeros únicamente en materias como educación física, música o arte.
La segunda aula estaba destinada precisamente a alumnado con problemas de comportamiento. En este caso, sí participan parcialmente en la vida ordinaria del centro, incorporándose a determinadas asignaturas compartidas con el resto del alumnado.
También tuvimos la oportunidad de conversar con la pedagoga social del centro, especializada en la prevención del bullying. Nos explicó que, en Croacia, los casos de acoso escolar reincidentes pueden llegar a ser derivados tanto a trabajadores sociales como a la policía. Según su experiencia, uno de los grandes retos actuales es la falta de desarrollo de la empatía, tanto desde el ámbito familiar como desde el educativo.
Además, compartió con nosotros una reflexión muy interesante sobre el papel de las familias en el sistema educativo croata. Considera que, en muchas ocasiones, las familias interfieren en las decisiones del profesorado relacionadas con evaluaciones, promociones o repeticiones de curso, dificultando así la labor docente y generando, en cierta manera, una educación “a la carta”.
Por último, otro aspecto que nos llamó especialmente la atención fue la escasez de recursos digitales en el centro. La escuela prácticamente no dispone de herramientas tecnológicas en las aulas ordinarias y únicamente una de las aulas de ciencias cuenta con pizarra digital. Esta realidad contrasta enormemente con muchos centros educativos españoles, donde el uso de recursos digitales y tecnológicos forma ya parte habitual del día a día en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Tras finalizar la visita al centro educativo, nos dirigimos hacia Omiš, un precioso pueblo costero situado entre montañas y mar. Allí pudimos disfrutar del impresionante cañón del río Cetina, cuyas aguas desembocan en el mar Adriático creando un paisaje espectacular. Pasear por este entorno natural fue una experiencia maravillosa y una forma perfecta de terminar una jornada llena de aprendizaje, reflexión y convivencia.




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