Nuestro segundo día de movilidad Erasmus+ en Split estuvo lleno de aprendizaje, intercambio cultural y experiencias muy enriquecedoras.
La mañana comenzó con la visita a la Zdravstvena škola Split, conocida como Medical School of Split, un centro educativo especializado en formación sanitaria que nos permitió conocer de cerca cómo se organiza la enseñanza profesional en Croacia.
Esta escuela equivale, en gran medida, a nuestra Formación Profesional de grado medio y superior.
Lo que más nos sorprendió fue que el alumnado comienza este itinerario educativo a los 14 años. Durante los dos primeros cursos reciben una formación principalmente teórica, en la que estudian materias comunes como croata, matemáticas, inglés o educación física.
Sin embargo, a partir del tercer y cuarto año, la enseñanza cambia completamente: el aprendizaje pasa a ser totalmente práctico, permitiendo que el alumnado aplique en contextos reales todo lo aprendido anteriormente.
La escuela apuesta claramente por una metodología activa y cooperativa, donde el trabajo en equipo tiene un papel fundamental.
Además, nos llamó especialmente la atención la importancia que le dan al deporte y al bienestar del alumnado. El centro cuenta con diferentes instalaciones deportivas, entre ellas pistas de fútbol, tenis y mesas de ping-pong, fomentando así hábitos de vida saludables y la convivencia entre estudiantes.
Durante la visita también pudimos conocer algunos de los itinerarios formativos que ofrece el centro, relacionados con el ámbito sanitario y asistencial. Entre ellos destacan enfermería, fisioterapia, asistencia dental, farmacia, laboratorio sanitario o técnicos sanitarios, todos ellos muy orientados a la práctica profesional y al contacto directo con el entorno laboral.
Más allá de las instalaciones y la organización académica, esta experiencia nos permitió reflexionar sobre las diferencias y similitudes entre el sistema educativo croata y el nuestro. Resultó especialmente interesante comprobar cómo desde edades tempranas se fomenta la autonomía, la responsabilidad y el aprendizaje práctico orientado al futuro profesional del alumnado.
Por la tarde continuamos nuestra jornada poniendo rumbo a Trogir, una pequeña ciudad costera considerada una auténtica joya histórica del Adriático.
Recorrimos su precioso casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, perdiéndonos entre calles de piedra, pequeñas plazas y edificios llenos de historia. La mezcla entre cultura mediterránea, arquitectura veneciana y ambiente marinero convirtió la visita en una experiencia inolvidable.
Además, tuvimos la oportunidad de conocer el único colegio de primaria de la isla, donde pudimos acercarnos una vez más a la realidad educativa croata y compartir impresiones sobre metodologías, espacios y organización escolar.
Fue un momento muy especial, ya que nos permitió seguir construyendo puentes entre diferentes culturas educativas dentro del marco Erasmus+.
Sin duda, este segundo día estuvo marcado por el aprendizaje, la convivencia y el descubrimiento de nuevas formas de entender la educación, demostrando una vez más el enorme valor de los proyectos europeos para abrir nuestras miradas al mundo.
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